Mi lactancia en  tándem

Hasta hoy no me he decidido a hablar de mi experiencia con la lactancia en tándem.

Como sabéis, soy mamá de dos niñas. Mi aventura con la lactancia empezó en junio del 2012 cuando nació Vera y siempre me ha resultado una de las mejores experiencias de mi vida. A pesar de los posibles momentos de cansancio, siempre me he sentido contenta con lo que estaba haciendo y a medida que ha ido pasando el tiempo, he tomado mucho más seguridad en mí misma a la hora de contestar a las personas que ponen en duda la validez de la lactancia a estas alturas.

Sin embargo, he de decir que cuando me quedé embarazada volvieron algunas dudas en cuanto a cómo sería mi vida con el nacimiento de Alba, cómo pasaríamos la etapa de celos con el tema del pecho, ¿sería capaz de hacer lactancia en tándem?… en fín, miles de preguntas y curiosidades que no sabría responder hasta meses después.

He de reconocer, que durante mi etapa de embarazo, la lactancia me sirvió para tener a Vera conmigo, para demostrarle que todo iba a estar bien, que mamá seguiría ahí cuando naciera la hermanita, etc etc pero mentiría si no dijera que había días en los que al dar el pecho a mi hija mayor sentía ciertas molestias y una sensación como de rechazo. Sí… me resultaba algo desagradable cada vez que tomaba el pecho porque sentía una especie de cosquilleo. Era como si Vera mamara de una forma distinta o quizás era yo misma la que lo recibía de distinto modo. Me ponía bastante nerviosa y deseaba que acabara de mamar o bien lo evitaba cada vez que podía. Sabía que algo pasaba.

Ahora, después de haberme informado, conocí que ese proceso se conoce como AGITACIÓN DEL AMAMANTAMIENTO. Es una sensación que se produce inconsciente e irracionalmente, sintiendo cierto rechazo por el niño o niña que está tomando el pecho. Pues sí… precisamente eso es lo que me ocurría.

Y así, a pesar de estos momentos y las dudas, continuamos hasta enero (2015) cuando llegó Alba. Tenía claro que quería seguir con la lactancia de Vera, hasta que así pudiera ser y al mismo tiempo empezar a amamantar a la pequeña. Y así fue. Alba desde el primer momento, igual que su hermana, se enganchó perfectamente al pecho.

A día de hoy me siento muy contenta y satisfecha por el camino recorrido. Alba va a hacer 6 meses y es una niña sana, feliz, y coge peso a un ritmo increible. Por lo tanto… ¿CUÁLES HAN SIDO MIS VENTAJAS E INCONVENIENTES CON LA LACTANCIA EN TÁNDEM?

En cuanto a las VENTAJAS..

-Me ha resultado una herramienta muy eficaz para el tema de los celos, ya que al principio Vera tuvo un tiempo en el que estaba bastante descolocada con la nueva situación, y tomar tetita era algo que la reconfortaba. Le hacía estar cerca de mí, refugiarse en mí para calmar la ansiedad que de algún modo sentía.

-Además, nos ha servido para mejorar el vínculo entre las dos, ya que tras el nacimiento  a veces sentí que Vera de algún modo nos rechazaba tanto a su padre como a mí.

-A Vera le ha servido para aprender que la tetita ahora es para las dos y que no pasa nada por compartirla. NADIE PIERDE. LAS DOS GANAN.

-La mayor ha ayudado en la producción, cuando la peque se pasaba bastantes horas dormida, o bien en el vaciado del pecho. (Aunque he de reconocer que nunca he tenido reglas fijas para esto, ya que he dado el pecho siempre a demanda, sin tener pensado qué pecho dar en cada momento y dejándome llevar más por la intuición que por otra cosa).

¿Y QUÉ PASA CON LOS INCONVENIENTES?

-Pues bien… las primeras noches estuvieron llenas de sentimientos enfrentados. Por un lado era super feliz de ver a mis dos niñas enganchadas al pecho a media noche. Todos juntos en la cama disfrutando de lo que ello supone. Pero por otro lado, sentí que esos primeros días fueron agotadores. Me sentía realmente cansada, algo baja de ánimo y a veces con dudas de si sería capaz de continuar así.

-Otro «inconveniente» habría sido el tiempo para mí. De pronto nunca tenía un momento para hacer nada que me apeteciera porque siempre tenía a alguna de las dos niñas tomando el pecho… y sí, como ya he dicho es algo muy satisfactorio, pero al mismo tiempo agotador.

-Las opiniones. Como siempre, en tantos otros temas, las opiniones de los demás a veces nos hacen daño o incluso dudar. Pero aquí estamos, con todo ello superado.

Así… después de estos meses, desde enero a aquí, mi balance es positivo… ¡NO! ¡MUY POSITIVO!. Lo volvería a hacer una y mil veces, principalmente al ver las caras de felicidad de mis peques, al ver que solo acudo al pediatra cuando tienen revisión, porque casi nunca se han puesto malitas. Por todo esto y mucho más… animo a todas las mamás que así lo deseen a practicar la lactancia en tándem.

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