Hace poco en una de esas conversaciones que tuve con mi hija, me respondió algo que me hizo pensar un buen rato. Nosotros con nuestra preocupación de si comía o no comía, hablábamos sobre qué es o no importante y al preguntarle a ella nos contesto: “lo importante es disfrutar”.  Y es que ella sí que sabe … que tu hija con cinco años te diga que lo importante no es comer más, ni ganar, ni llegar antes… sino disfrutar, hace que te replantees la mayoría de las cosas que haces en tu día a día.

Y con esto… me puse a pensar que lo que ella venía a decirnos se parecía al “DOLCE FAR NIENTE”  y de pronto, caí en la cuenta de que desde que fui madre han sido muy pocos los tiempos que me he permitido a mí misma para disfrutar de los ratitos “sin nada que hacer”.

¿Por qué las (algunas)  madres no nos permitimos disfrutar de no hacer nada? La pregunta parece tonta en sí misma, y con esto ni mucho menos pretendo generalizar porque por suerte habrá muchíiisimas mamis que consigan hacerlo a menudo, pero estoy convencida de que muchas otras tendrán esta sensación de la que hablo.

Al ser madre te viene de pronto esa sensación de superwoman con la que crees que puedes con todo, trabajo, casa, organización, niños, y así un laargo etcétera.  Pero llega un momento en el que te sientes agotada, cansada y resulta que encima es difícil de explicar a mucha gente.

Ocurre que quieres llegar a todo, a tiempo y sin descuidar nada… y acabas haciéndote responsable de lo que te corresponde y lo que no. En mi caso, reconozco que a veces me cuesta delegar en los demás y acabas encontrándote saturada cuando llega un día en el que estás tan cansada que tienes que parar. Y lo peor… te das cuenta de que eres tú misma la que estás imponiéndote ese ritmo.

A las madres a veces se nos olvida disfrutar… disfrutar del día a día, de los pequeños momentos de relax, de regalarnos un tiempo para nosotras, para dedicarlo a aquello que nos gusta, para olvidarte de todo lo demás (por un ratito). Y en cambio, te levantas pronto y te ves aprovechando para recoger, doblar ropa, poner una lavadora, adelantar no se qué… y así todo lo que se os pase por la mente. Y sino, adelantando trabajo, pensando en qué cosas tienes que comprar, etc

Y pensaba que no hay fórmula mágica para esto… que deberíamos tomar el hábito de regalarnos un tiempo cada día o cada semana (aunque sea minúsculo) pero que nos permita sentirnos tranquilas, ociosas… y lo que es más importante, que nos permita disfrutar. Y creo que para conseguirlo podría empezar con TRES PASOS sencillos:

1.BUSCA TIEMPO PARA TI (MODO OFF PARA EL RESTO DEL MUNDO)

2-DELEGA EN LOS DEMÁS

3-NO SE TRATA DE UNA COMPETICIÓN

 

Y tú, ¿cómo llevas el dolce far niente?

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