Categoría: cambio

COMIENZA LA CUENTA ATRÁS…

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En 3,2,1… la vuelta al trabajo

Antes o después tenía que llegar, y en nuestro país, la vuelta al trabajo tras la maternidad llega antes que después. Y para que voy a mentir… NO ESTOY PREPARADA PARA LA VUELTA.

Llevo ya como un mes dándole vueltas al tema, pensando en el comienzo y la verdad es que anímicamente no estoy para nadie. Este septiembre me trae mi propia vuelta al trabajo, retomar lo que dejé aparcado en diciembre, pero principalmente me trae el comienzo del colegio para Vera y separarme de Alba durante bastantes horas por primera vez… en definitiva, nervios, y más nervios acumulados que van saliendo a medida que se acerca el día 1.

Sé que por esto pasan todas las madres, pero yo hoy hablo de mí, de mi momento presente. Quiero alargar las horas de este fin de semana, exprimir el tiempo con mi familia e intentar pensar que aún me quedan unos días en casa.

Con esto, no quiero decir que crea que las cosas no vayan a ir bien… al revés… seguro que todo irá genial, pero simplemente  no me encuentro con ánimo de enfrentar el momento.

Además, la peque ha tomado únicamente teta hasta hace dos semanas, en las cuales hemos ido intentando introducir algunos alimentos, sin mucho éxito de momento, ya que prefiere la tetita en cualquier momento, antes que aventurarse a probar cosas nuevas. Así que ahora… paso mis ratos pegada a un sacaleches, intentando dejar preparada la leche para cuando yo no esté, para que al menos… note menos la ausencia.

¿Y vosotras… como vivísteis el momento de la vuelta al trabajo?

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LA PÉRDIDA DE UN BEBÉ

Hace unos días leía este post en De mi casa ¡al mundo! y me pareció sobrecogedor y al mismo tiempo removió en mí algo que llevo conmigo desde hace unos años. Y es que, la  pérdida de un bebé es un proceso para el que no se suele estar preparado. Ese post me hizo pensar en el modo en el que yo viví esa misma circunstancia y pensé que el tema del aborto espontáneo sigue siendo una especie de tabú que preferimos callar. Pero tras darle muchas vueltas decidí que porqué no compartir esta experiencia, porqué no hablar de aquello que llevamos con nosotros y que nos ha hecho sufrir.

Por eso, hoy hago el intento de plasmar como lo viví.

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Fue justo hace 4 años, a finales de julio, cuando me enteré que estaba embarazada. Era mi primer embarazo, tan deseado, tan buscado… no podía haber más ilusión y amor detrás. Recuerdo que aquella mañana me hice la prueba y efectivamente… estaba embarazada de varias semanas. La verdad… es que recuerdo aquel momento como uno de los más felices de mi vida. Mi ilusión, la de toda mi vida se había hecho realidad. M y yo estábamos encantados con la noticia y justo ese mismo día viajaríamos hasta Córdoba para encontrarnos con mi familia. Dar la noticia fue un momento lleno de nervios por ver las caras de mis padres y mi hermano que pronto saltaron de alegría.

Habíamos pensado tantas veces en su nombre, en cómo sería… incluso antes de saber que estaba embarazada.

Sin embargo, unos días más tarde de la noticia, noté que empezaba a manchar levemente y la verdad es que ese momento sentí que me encogía. Sentí que algo fallaba, que algo no iba bien, pero tantas veces había escuchado que con la implantación muchas mujeres sufrían algún sangrado… que intenté aferrarme a eso. Aún así, acudí al hospital. Debía esperar unos 15 días y volver a visitar al ginecólogo para ver si todo seguía adelante. Pero mi embarazo acabó antes.

Recuerdo aquel sangrado en mitad de Florencia… y la angustia de pensar que eso no podía ser normal… que lo que estaba pasando era lo que tanto temía. Así… en Florencia, el ser que nos había elegido para formar parte de nuestra vida,  decidió marcharse.

Fueron días extraños…

Ahora, años después soy mucho más consciente de la situación que en aquel mismo momento. Lo recuerdo como algo bonito por la ilusión con la que esperamos aquel embarazo y porque ahora entiendo que las almas nos eligen para estar con nosotros, pero siendo libres de quedarse o marcharse para siempre. Aquella alma, mi bebé de agua, nos escogió…me escogió pero se fue y de algún modo dejó un vacío.

Este tema lo he hablado muy pocas veces, practicamente con casi nadie, porque en el fondo siento que no lo viví como debería haberlo hecho. Me recuerdo engañándome a mí misma… haciendo ver a los demás que no pasaba nada, que todo estaba bien, que había pasado de ese modo y ya está. Y en el fondo… lo he pensado tantas veces, me ha dolido tantas veces…

Ahora miro atrás y acepto lo que pasó. Lo acepto y lo entiendo. Si ese ser no estaba preparado para estar en mí, era él quien debía decidir, y así fue.

En mi caso, tan solo unos meses después volvía a estar embarazada, de Vera. Y todavía… algunos días me pregunto cómo habría sido mi bebé si se hubiera quedado…

La verdad es que en el embarazo normalmente nos preparamos para todo el proceso, en condiciones normales, pero nadie nos prepara para el duelo, para el adiós.

Desde aquí recomiendo el libro «LOS NUEVE PELDAÑOS» de A. Givaudan y D. Meurois, que tuve la suerte de conocer a través de Estela, de NUTRICIÓN ESENCIAL y que con el tiempo me ha servido de ayuda para entender el proceso que viven las almas para llegar hasta nosotros.

«Ahora sé que, en cuanto el corazón de un feto empieza a latir, brota un apego visceral entre el alma del que viene y su madre» Los nueve peldaños

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¿ADAPTACIÓN AL COLE?

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Cada año, cuando llega septiembre, me pregunto… ¿QUÉ ESTAMOS HACIENDO? ¿ESTO ES LO MEJOR QUE PODEMOS DAR A LOS PEQUEÑOS?

Como siempre, parto de que no escribo nada para atacar a la multitud de maestros y maestras que dan lo mejor de sí mismos cada día en el centro y que intentan que cada uno de los niños y niñas que forman su aula, sean felices. Pero no sería sincera conmigo misma si no planteara estas preguntas.

Cada año me coloco delante de una serie de «filas» de alumnos/as con caras de asombro, miedo, preocupación, alegría, seguridad, inseguridad, etc  y es que cada peque (y me refiero a los chicos y chicas que entran a Infantil 3 años) afronta este momento de una manera totalmente distinta, dependiendo de sus caracteristicas individuales, de su momento evolutivo y emocional, etc Sin embargo, lo que les espera dentro, es muy parecido para todos. Y me pregunto …¿REALMENTE LA ADAPTACIÓN QUIÉN DEBE HACERLA?

A los alumnos/as les toca la parte de conocer un lugar nuevo, distinto a todo lo anterior (y mucho más para los que no han ido a guardería ni nada, como es el caso de mis hijas) y desenvolverse de la mejor manera posible junto a otros compañeros que están en su misma situación.

Pero… ¿y la escuela? ¿qué aporta para que se produzca esa adaptación?

Estoy segura de que habrá centros en los cuales este periodo se tome muy en serio y se pongan los medios materiales y humanos necesarios para que la acogida de los nuevos alumnos se desarrolle de una manera respetuosa y haya un acompañamiento real.Pero la adaptación que yo observo en muchísimas escuelas se centra básicamente en lo que tarda cada niño en dejar de llorar y estar más o menos tranquilo, y así asistir menos o más horas al centro. Pero por lo demás, lo que se ofrece es igual para todos, esperando conseguir con todos o casi todos los mismos objetivos y con el mismo sistema de evaluación.

Por tanto… ¿QUÉ SERÍA PARA MÍ LA ADAPTACIÓN A LA ESCUELA?

 -Sería llegar a una escuela donde los pequeños van acompañados de su mamá, papá o familiar más cercano.

-Entrar  hasta el aula relajadamente acompañados por este familiar, y dar un paseo de su mano por las instalaciones que aún le son desconocidas.

-Sería encontrar un maestro o maestra que los acompaña en la entrada hasta su nuevo lugar de referencia y les presentara los espacios amorosamente.

-Sería… un abrazo y una sonrisa nada más llegar.

-Podrían ser unos días en los que papá o mamá pudieran estar en el aula acompañando a los hijos, mientras hacen cualquier cosa o los ayudan a conocer todo lo que les rodea.

-Sería la llegada a un espacio abierto, sin muros y puertas cerradas, donde cada niño pudiera elegir un sitio para sentarse o pudiera elegir estar de pie y moviéndose mientras descubre pequeños rincones del aula.

-Sería un lugar con materiales y juguetes a su alcance, donde no tuvieran que pedir permiso para tocar las cosas.

-Sería una mañana para jugar, jugar y jugar (aprendizaje garantizado)

-Sería un aula sin unas normas colgadas en la pared en las que cada norma comience con un «NO» «PROHIBIDO» «TIENES QUE…», etc

-Sería una mañana con música de fondo… que invite a cantar, bailar o soñar.

-Habría aulas con materiales para potenciar las diferentes inteligencias y talentos.

-Desde la ventana… se vería un patio o jardín, en el que verdaderamente los niños/as pudieran jugar y descubrir.

-Sería un aula sin mesa del profesor y mesas individuales, sin categorías

-Sería un aula con ruido… el del diálogo y el juego.

-Sería un espacio de color, que recuerde al hogar, cálido y acogedor

-Sería una llegada con o sin pañal

-Sería un lugar en el que cada alumno/a pudiera expresar lo que siente… pudiendo reir, llorar, estar triste, alegre, enfadado… sin  tener que medir las emociones.

Lo realmente importante… sería que todo esto fuera la realidad de las escuelas, el día a día de cualquier colegio.

¿Dónde quedan las emociones? ¿Dónde queda el trato respetuoso y la aceptación de cada uno tal cual es?¿Dónde queda la Pedagogía Blanca ?

En defintiva, ojalá la adaptación la hicieran las escuelas para adaptarse a cada uno de los pequeños que llegan y no al revés…

Dolce far niente…

“Al final he logrado creer en algo que yo llamo la física de la búsqueda. Una fuerza de la naturaleza que se rige por leyes tan reales como la ley de la gravedad. La regla de la física de la búsqueda viene a decir algo así: si tienes el valor de dejar atrás todo lo que te protege y te consuela, lo cual puede ser desde tu casa hasta viejos rencores, y embarcarte en un viaje en busca de la verdad, ya sea interior o exterior, y si estás dispuesto a que todo lo que te pase en ese viaje te ilumine y a que todo al que encuentres en el camino te enseñe algo; y si estás preparado, sobretodo, a afrontar y a perdonar algunas de las realidades muy duras de ti mismo, entonces la verdad no te será negada”
COME REZA AMA