Categoría: colecho

PORQUÉ YO DECIDÍ NO USAR EL MÉTODO ESTIVILL

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EL MÉTODO ESTIVILL. Desde que me quedé embarazada por primera vez empecé a formarme e interesarme por todo lo que estaba relacionado con la crianza natural, lactancia, apego, etc

Desde el primer momento tuve claro que una de las cosas que me apetecía hacer era compartir mi cama con mi hija, y así ha sido tanto con la mayor como con la peque. Y aunque hemos tenido noches mejores y otras peores por las mil y una posturas que llegas a coger en una cama de 1,35, pues aquí estamos sobreviviendo y encantados.

Uno de los temas que me inquietó desde el principio fue el «tan famoso» MÉTODO ESTIVILL. Antes de nada, aclarar que respeto la manera en la que cada familia desee educar a sus hijos y los métodos que quieran utilizar, pero tengo mi propia opinión sobre ello… y es que a mí no solo no me convece el método, sino que además, me parece una falta de respeto hacia nuestros hijos.

He encontrado bastantes casos cercanos que han utilizado el método y dicen haberles funcionado… y me lo creo… porque evidentemente a base de llorar, llegará un punto que el niño/a acabará cansándose, entendiendo que nadie va a ir a atenderlo y acabará durmiéndose del propio sofocón.

Sin embargo, hoy comparto con vosotros, las RAZONES POR LAS CUALES YO DECIDÍ NO USAR EL MÉTODO ESTIVILL CON MIS HIJAS:

1-Porque creo que nuestros hijos necesitan de nuestra cercanía para dormir tranquilos y seguros, principalmente en los primeros meses de vida. Si TÚ duermes con tu pareja y duermes relajado y tan agusto sabiendo que compartes cama, ¿porqué ellos no pueden disfrutar de esos momentos?

2-Porque aunque cada niño/a tiene sus propios ritmos, en principio, nuestros hijos no están preparados para dormir toda la noche del tirón y por lo tanto, es normal que se despierten y que quieran disfrutar de tu compañía.

3.Porque considero que es una falta de respeto hacia nuestros hijos el hecho de dejarlos llorar desconsoladamente. Si con tu pareja, madre, padre, amigos, etc no lo harías… ¿por qué hacerlo con tus hijos?

4-Porque tengo muy claro que si mis hijas lloran a media noche, tienen pesadillas, etc lo único que necesitan es mi calor o el de mi pareja y sentir que TODO ESTÁ BIEN.

5-Porque en mi cama cabemos dos, tres, cuatro... y todos los que hagan falta. (Por muy incómoda que sea la situación. No molestamos a nadie)

6-Porque entre mis objetivos, está el de ofrecer SEGURIDAD y CONFIANZA  a mis hijas. Quiero que sepan que estoy ahí siempre que me necesitan, que tienen mi mano si tienen miedo, que pueden estar tranquilas. Y con este método creo que solo podemos transmitirle lo contrario.

7-Porque creo en la multitud de opciones tan bonitas que hay para dormir a mis hijas y no en dejarlas en una habitación solas sin parar de llorar. Porque considero que es mucho mejor verlas como se duermen y se despiertan con una sonrisa en la cara, o dormirlas leyéndoles o contándoles un cuento, haciéndoles cosquillitas en el pelo, y así infinitas maneras de hacerlo.

8-Porque quiero que me recuerden, que NOS RECUERDEN, como las personas que estuvimos a su lado cada noche, las que les  dimos un beso de buenas noches, las que acudimos siempre que lo necesitaron.

Y tú… ¿qué opinas?

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MI EXPERIENCIA CON LA LACTANCIA EN TÁNDEM

Mi lactancia en  tándem

Hasta hoy no me he decidido a hablar de mi experiencia con la lactancia en tándem.

Como sabéis, soy mamá de dos niñas. Mi aventura con la lactancia empezó en junio del 2012 cuando nació Vera y siempre me ha resultado una de las mejores experiencias de mi vida. A pesar de los posibles momentos de cansancio, siempre me he sentido contenta con lo que estaba haciendo y a medida que ha ido pasando el tiempo, he tomado mucho más seguridad en mí misma a la hora de contestar a las personas que ponen en duda la validez de la lactancia a estas alturas.

Sin embargo, he de decir que cuando me quedé embarazada volvieron algunas dudas en cuanto a cómo sería mi vida con el nacimiento de Alba, cómo pasaríamos la etapa de celos con el tema del pecho, ¿sería capaz de hacer lactancia en tándem?… en fín, miles de preguntas y curiosidades que no sabría responder hasta meses después.

He de reconocer, que durante mi etapa de embarazo, la lactancia me sirvió para tener a Vera conmigo, para demostrarle que todo iba a estar bien, que mamá seguiría ahí cuando naciera la hermanita, etc etc pero mentiría si no dijera que había días en los que al dar el pecho a mi hija mayor sentía ciertas molestias y una sensación como de rechazo. Sí… me resultaba algo desagradable cada vez que tomaba el pecho porque sentía una especie de cosquilleo. Era como si Vera mamara de una forma distinta o quizás era yo misma la que lo recibía de distinto modo. Me ponía bastante nerviosa y deseaba que acabara de mamar o bien lo evitaba cada vez que podía. Sabía que algo pasaba.

Ahora, después de haberme informado, conocí que ese proceso se conoce como AGITACIÓN DEL AMAMANTAMIENTO. Es una sensación que se produce inconsciente e irracionalmente, sintiendo cierto rechazo por el niño o niña que está tomando el pecho. Pues sí… precisamente eso es lo que me ocurría.

Y así, a pesar de estos momentos y las dudas, continuamos hasta enero (2015) cuando llegó Alba. Tenía claro que quería seguir con la lactancia de Vera, hasta que así pudiera ser y al mismo tiempo empezar a amamantar a la pequeña. Y así fue. Alba desde el primer momento, igual que su hermana, se enganchó perfectamente al pecho.

A día de hoy me siento muy contenta y satisfecha por el camino recorrido. Alba va a hacer 6 meses y es una niña sana, feliz, y coge peso a un ritmo increible. Por lo tanto… ¿CUÁLES HAN SIDO MIS VENTAJAS E INCONVENIENTES CON LA LACTANCIA EN TÁNDEM?

En cuanto a las VENTAJAS..

-Me ha resultado una herramienta muy eficaz para el tema de los celos, ya que al principio Vera tuvo un tiempo en el que estaba bastante descolocada con la nueva situación, y tomar tetita era algo que la reconfortaba. Le hacía estar cerca de mí, refugiarse en mí para calmar la ansiedad que de algún modo sentía.

-Además, nos ha servido para mejorar el vínculo entre las dos, ya que tras el nacimiento  a veces sentí que Vera de algún modo nos rechazaba tanto a su padre como a mí.

-A Vera le ha servido para aprender que la tetita ahora es para las dos y que no pasa nada por compartirla. NADIE PIERDE. LAS DOS GANAN.

-La mayor ha ayudado en la producción, cuando la peque se pasaba bastantes horas dormida, o bien en el vaciado del pecho. (Aunque he de reconocer que nunca he tenido reglas fijas para esto, ya que he dado el pecho siempre a demanda, sin tener pensado qué pecho dar en cada momento y dejándome llevar más por la intuición que por otra cosa).

¿Y QUÉ PASA CON LOS INCONVENIENTES?

-Pues bien… las primeras noches estuvieron llenas de sentimientos enfrentados. Por un lado era super feliz de ver a mis dos niñas enganchadas al pecho a media noche. Todos juntos en la cama disfrutando de lo que ello supone. Pero por otro lado, sentí que esos primeros días fueron agotadores. Me sentía realmente cansada, algo baja de ánimo y a veces con dudas de si sería capaz de continuar así.

-Otro «inconveniente» habría sido el tiempo para mí. De pronto nunca tenía un momento para hacer nada que me apeteciera porque siempre tenía a alguna de las dos niñas tomando el pecho… y sí, como ya he dicho es algo muy satisfactorio, pero al mismo tiempo agotador.

-Las opiniones. Como siempre, en tantos otros temas, las opiniones de los demás a veces nos hacen daño o incluso dudar. Pero aquí estamos, con todo ello superado.

Así… después de estos meses, desde enero a aquí, mi balance es positivo… ¡NO! ¡MUY POSITIVO!. Lo volvería a hacer una y mil veces, principalmente al ver las caras de felicidad de mis peques, al ver que solo acudo al pediatra cuando tienen revisión, porque casi nunca se han puesto malitas. Por todo esto y mucho más… animo a todas las mamás que así lo deseen a practicar la lactancia en tándem.

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Aprendiendo el verdadero significado de la palabra «Puerperio»

Como decía en el post anterior, he estado bastantes meses preprándome para el momento del parto, escuchando y descubriendo muchos términos relacionados con el embarazo, parto, lactancia, crianza, etc entre ellos, el de «PUERPERIO».
Ahora, después de 20 días desde que dí a luz a Vera, voy conociendo el verdadero significado de esta palabra. El puerperio no solo supone los 40 días posteriores al momento del parto. En mi opinión, no creo que el puerperio dure exactamente 30, 40, o no se cuantos días concretos, sino mas bien creo que será toda una etapa que se inició tras conocer a la pequeña y que continuará hasta pasado bastante tiempo. Estoy viviendo esta etapa como un momento de fusión completa con ella, de autoconocimiento, como el descubrimiento de facetas que aún desconocía de mí misma y principalmente como un momento de unión increible con mi niña. 
Creo que la mayoría de las personas nos preparamos para vivir nuestro embarazo de la mejor manera posible, para disfrutar de un parto respetado y «menos doloroso», cambiando la idea de un momento de dolor insoportable por la idea de «el dolor pasajero que me lleva a conocer a mi hija», pero… ¿qué hay del puerperio?. Creo que es poca la información que  nos llega sobre este proceso, aparte de lo típico de las mil y una visitas en casa, la reorganización familiar, etc. 
En esta etapa me siento bastante sensible y muy susceptible ante cualquier cosa que pase a mi alrededor y sí, por mucha información que haya recibido, creo que es dificil saber con antelación las sensaciones que cada persona puede experimentar durante este periodo. 
Me siento muy orgullosa de todas las decisiones que mi pareja y yo hemos ido tomando con respecto a la crianza de nuestra hija y me refiero de momento al hecho de darle el pecho y el hecho de que duerma en medio de nosotros dos desde que estamos en casa. En cuanto al tema de la lactancia, considero que todas las mujeres deberían probar la experiencia de dar el pecho a sus hijos, aunque tuvieran claro que quieren dar biberón. Para mí, que desde el principio tuve muy claro que prefería dar el pecho, está siendo una de las experiencias más bonitas que he vivido en los últimos tiempos. El momento de amamantar a la peque se convierte en un tiempo de unión y de conocimiento mutuo. En cuanto al tema del colecho, ya en el hospital decidí que Vera dormiría conmigo durante las dos noches que me tocó pasar allí dentro, y me resulta complicado contar el cúmulo de sensaciones vividas, pero lo que sí tengo claro es que desde el momento en que la ví, tuve claro que necesitaba calor tanto de papá como de mamá. Al llegar a casa, teníamos pensado que la primera noche durmiera en nuestra cama, y así fue. De este tema solo añadir que a día de hoy seguimos siendo tres en la cama y cada día más a gusto. Me encanta despertar a su lado, sentirla cerca durante toda la noche, ver como apenas llora porque cuando se asusta o quiere comer no tarda en sentir nuestro calor o en cogerse a la teta. Podría pasar horas y horas viendo los gestos que hace al despertarse y la cara de felicidad que tiene en todo momento. 
Me siento muy tranquila con todo lo que estamos haciendo, aunque reconozco que a veces se hace dificil, cuando continuamente escuchas consejos, opiniones de todo tipo que incluso  en ocasiones te hacen poner en duda tu modo de hacer las cosas. Principalmente sé que hay mucha gente que no es partidaria del colecho ni siquiera de amamantar al bebé cada vez que lo pida, pero creo que Vera de momento es feliz con ello, es lo que necesita y por supuesto, no creo que todo el afecto, caricias, calor corporal, etc que recibe puedan traerle nada negativo. 
Tal y como leí el otro día una frase de Carlos González «Las personas deben comprender que malcriar es criar mal. Malcriar no es cogerle mucho en brazos, estar mucho con él o cantarle muchas canciones. Malcriar es no hacerle caso, abandonarle….»