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Elegir las vacaciones con niños…

Ya estamos inmersos en la primera semana de julio y una de las cosas que tenemos en mente muchos papis  y mamis es dónde ir de vacaciones con los niños. Sé que muchos sois bastante previsores y cogeis las vacaciones con mucho tiempo, en nuestro caso, no lo somos tanto y la verdad es que tardamos bastante en decidirnos, e incluso, como decía el otro dia en una publicación, yo soy de las que busco un destino y cuando lo tengo casi decidido empiezo a plantearme otros xdd (es lo que tiene ser bastante indecisa).

El caso es que elegir un destino de vacaciones para ir con los niños varía mucho de cuando los buscábamos para ir solos, con amigos o con la parejita ¿ o no?.

Por eso, creo que es importante tener claros algunos puntos a la hora de elegir un viaje con los peques de manera que sea un sitio agradable para todos.

CÓMO ELEGIR LAS VACACIONES CON NIÑOS

Cuando os hablo de estos puntos, evidentemente son los que nosotros tenemos en cuenta, que quizás no sean los mismos para otras familias, pero por si os sirven 😉

1.DESTINO QUE OS MOTIVE

Está claro que no siempre uno puede ir a algunas ciudades o países por más que nos motiven, pero a mí personalmente me gusta pensar en el lugar que vamos a visitar, con ganas, con entusiasmo y deseando conocer cada rincón.

En este punto me diréis… vale, a ti te motiva, ¿pero y a tus peques?… pues creo que es imprescindible contagiar a los niños del interés por conocer un nuevo destino y poner ilusión en ello.

Sea cual sea el destino elegido, siempre hay que tener en cuenta la seguridad a la hora de iniciar nuestro viaje. Si es en coche, las niñas como siempre en su sillita, y si es a contramarcha mejor que mejor ;).

2.TENER EL CUENTA EL PRESUPUESTO

Como os decía antes, viajar con niños suele subir bastante el gasto a la hora de viajar, principalmente cuando se escoge alojarse en hotel, etc ya que al incluir a niños suele aumentar bastante el precio. Se puede optar por alojamientos que incluyan a los peques gratis, al menos a alguno de ellos, o bien apartamentos, o algún tipo de alojamiento que no aumente demasiado nuestro precio final.

El hecho de indagar un poco en los precios medios del lugar al que tenemos pensado ir también ayuda. Ya que hay ciudades más económicas y otras en las que dar un paso, te sale por un ojo de la cara. Si sois de los que tenéis que mirar el presupuesto (como nosotros), esto es un punto importante a tener en cuenta.

También está la opción de escoger un alojamiento que incluya desayuno o cena por un precio económico, pero ya os digo, que a mí me cuesta encontrarlos.

3.QUÉ HACER CON LOS NIÑOS

Desde que tenemos a las niñas, una de las cosas que más me gusta hacer cuando busco vacaciones es informarme un poquito sobre las posibles actividades o excursiones para hacer con ellas. Aunque parezca una tontería, el hecho de saber qué opciones tienes en tu destino siempre es un punto a tu favor, porque puedes tirar de ellas para evitar que se aburran (aunque la verdad pocas veces he visto aburrirse a las niñas estando de vacaciones xdd).

A nosotros siempre nos gusta visitar algún que otro museo o sala con las niñas para darles a conocer algo propio del lugar al que vayamos, pero también hay actividades en las que ellas participan de manera activa que les enganchan muchísimo. Recuerdo el verano pasado en Murcia, que en el Museo de la Ciencia y el Agua, había talleres en los que los peques se convertían en pequeños investigadores y hacían experimentos varios. El simple hecho de verse con una bata diminuta, tocando el agua, midiendo, creando sonidos… las tuvo enganchadas toda la tarde.

Las actividades al aire libre también son una buena opción. Un paseo en bici, actividades con agua, un ratito de playa o piscina, te aseguran la felicidad máxima de los peques.  Y sino, siempre están los parques que son el number one para cualquier pequeño/a.

4.EN LA VARIEDAD ESTÁ EL GUSTO

En nuestro caso, nos gusta mucho visitar los alrededores del sitio que hayamos escogido como destino. Coger el coche o algún otro transporte y visitar algún pueblecito o zona cercana, ya que cada día es una nueva aventura y una oportunidad de descubrir nuevos rincones maravillosos.

También os digo que según el destino que escojas, hay algunos lugares que dan para mucho en sí mismos, e incluso si encontráis lugares en los que os sentís cómodos, tanto vosotros como los peques, pues porqué no repetir.

5.DÓNDE COMER

En casa otro de los puntos que requetemiramos antes de iniciar un viaje es el tema comidas. Aunque lo bonito del viaje es dejarte llevar e ir parando en aquellos sitios que de pronto encuentras casi por casualidad, a veces no está de más el llevar algún que otro sitio visto, para conocer las opciones, principalmente para los peques.

Aquí, las mamis y papis, tendemos a buscar restaurantes o barecitos kid-friendly, porque disfrutar de una buena comida  y tener el plus de que tus hijos lo puedan pasar bomba al mismo tiempo, es una buena idea. Además, en nuestra búsqueda, incluimos los restaurantes con opciones veganas para ir todos contentos xdd.

Con todo esto, no es que me guste llevar el viaje pensado hasta donde voy a comer, sino que creo que conocer opiniones de otras personas que han estado antes, te puede ayudar a la hora de decidirte. Además, por suerte, en muchos blogs, mamis y papis van dejando su opinión sobre viajes varios y también te da la oportunidad de conocer algún lugar que de otra manera te habrías dejado atrás.

6.PACIENCIA INFINITA

Ya os digo que en vacaciones normalmente las niñas siempre lo han pasado muy bien, han disfrutado de cada momento, jugando, saltando, investigando… pero también hemos tenido momentos un poco chungos cuando el viaje se hacía demasiado largo, etc.

Está claro que las vacaciones son para disfrutarlas, para pasarlo bien… pero a veces nos encontramos con que nuestros peques no tienen los mismos intereses que nosotros, no se encuentran con ganas de seguir metidos en el coche más tiempo y empiezan a hacer lo que sea por decir basta ya. Pues eso… mucha paciencia para esos momentos (que todos tenemos) pero que se pasan y luego solo te quedas con lo bueno. Y quien dice coche… dice que no quieren comer nada, que quieren ir en brazos a toooodos lados, etc siempre está bien tener a mano una mochilita para llevarlas si se encuentran demasiado cansadas.

7.JUEGOS MINIS o LIBROS

Ante cualquier viaje, me parece imprescindible llevar cositas que no ocupen demasiado pero que ayuden a nuestros peques a hacer el viaje más llevadero.

Los juegos minis son una gran opción. Justo ayer os hablaba de uno con el que Vera estuvo media tarde jugando (Pictureka), o el que le regalaron hace poquito para su cumple (El castillo del terror) que les encantan y se puede llevar en una bolsa pequeña o mochila y sacarlo en cualquier lugar.

Leer o dibujar siempre les entretiene bastante, así que no hay viaje sin libros o sin material para poder colorear, etc. También os digo que a la hora de comer, en algunos restaurantes/bares ofrecen a los peques algún mantel para colorear o con actividades sencillas que siempre triunfan.  Así que, por si acaso, llevar una mini cajita de ceras de colores no está de más.

8.GANAS Y MÁS GANAS

Creo que todo lo anterior es importante porque nos facilita el viaje. Me gusta la planificación y no dejar todo a la suerte, sin embargo, con buena amante de las casualidades, creo que los mejores momentos son los que nos tiene preparados nuestro viaje, pero que aún desconocemos… por eso, las GANAS, es el elemento fundamental pasar pasarlo bien en familia. Eso, y el tiempo de CALIDAD y con CANTIDAD, que nos dedicaremos esos días.

Si además podeis aprovechar para dejar un poco de lado el ordenador, el móvil… pues mejor aún.

 

¿Qué opinais de los viajes en familia? ¿más o menos planificados? Se aceptan recomendaciones sobre destinos, aunque el de este año lo tenemos más o menos cerrado 😉

Las fotos las he cogido de algunas vacaciones nuestras de años anteriores en Almería (Cabo de Gata) y Valencia.

NOS DESPEDIMOS DE ALMERÍA- AQUARIUM (ROQUETAS DE MAR)

Después de unos días de playa geniales, disfrutando de visitas a lugares nuevos, recogiendo piedrecitas blancas, viendo pueblecitos con mucho encanto, calor de más, colores infinitos del mar, paseos nocturnos y todo lo que envuelve a Almería y el Parque natural Cabo de Gata-Níjar nos tocaba volver.

Como nos costaba despedirnos de la zona, decidimos que para la vuelta, haríamos una parada en el Aquarium de Roquetas de Mar y así hicimos. A Alba le gustó casi más que a Vera, aunque Vera se quedó con la boca abierta con los tiburones especialmente. Fue una visita cortita ya que vimos el aquarium bastante rápido y aunque personalmente creo que no fue tan apasionante como me resultó el Oceanografic de Valencia, igualmente fue una buena idea.

Y con estas imágenes, nos despedimos de Almería, ¡hasta la próxima!

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ALMERÍA- CABO DE GATA- II

Continuando con nuestro viaje por Almería, cogimos el coche para acercarnos hasta el Parque Natural Cabo de Gata. Ésta era una de las ideas que más nos gustaba del viaje, poder conocer algunos lugares de la zona.

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Así, a media mañana llegamos a nuestro primer destino La Isleta del Moro. Ya desde la entrada al pueblo se podía apreciar el color blanco de sus casas y el mar al fondo. Nos gustó bastante el pueblecito, que aunque no tiene demasiadas cosas para ver si nos enamoró por sus vistas, la placita del pueblo y el espigón desde el cual se veía el agua transparente y al fondo los pececillos y algún erizo incluso. La Isleta es un pueblo de pescadores e incluso se pueden ver algunas personas pescando en la zona del espigón. A todos nos encantó esta zona, pero principalmente a Vera que no quitaba ojo a todo lo que veía, las barquitas, los peces, y todo lo que veía le llamaba la atención. Además, este pueblo forma parte de la ruta de los piratas. Después de dar el paseo por la zona, nos asomamos a ver el peñón que da nombre al pueblo y a ver las vistas que son maravillosas, aprovechamos para hacer muchas fotos y bajamos hasta la plaza del pueblo para tomar algo porque como ya os dije en el post anterior… ¡el calor era horrible! y con dos niñas pequeñas pues hay que hacer alguna parada de vez en cuando.  Y como las casualidades siempre nos acompañan, justo cuando estábamos sentados nos encontramos a una compañera de M que también iba desde Córdoba… y es que ¡el mundo es un pañuelo!

2Seguimos nuestro camino hasta el pueblo de Las Negras, ya que nos lo habían recomendado. Nada más llegar paramos a comer en un bar que había casi en la entrada del pueblo, creo recordar que se llamaba Torreoyo, y la verdad es que comimos muy bien, aunque nuestra primera idea fue comer en otro restaurante que vimos allí al lado, El Molino, que tenía delante un molino enorme muy chulo, pero nos dijeron que abrían más tarde y con el calor que llevábamos encima, decidimos no esperar.

Después de comer bajamos a dar un paseo por el pueblo y hasta la playa para poder ver el Cerro negro. La verdad es que nos llamó la atención la mezcla que se observa en Las Negras, entre el aire marinero como pueblecito de pescadores y la multitud de casas y bares muy nuevos y modernos que aportan un aire totalmente distinto. Aún así, todo guarda el color blanco que nos pareció tan bonito. Nos habían hablado también de la Cala de San Pedro, a la que te llevan desde Las Negras, pero lo tendremos que dejar para otra ocasión.

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Otra de nuestras visitas fue la zona de las Salinas y el Faro de Cabo de Gata. El camino hasta el faro me pareció espectacular, viéndolo ya desde lejos en las numerosas curvas de la carretera. Llegar, bajarnos del coche y acercarnos al lado del faro fue como tener el mundo a nuestros pies. Que maravilla verte casi rodeada de agua, tan transparente, con la mezcla de tonalidades. Por mucho que intenté hacer fotos a lo que más me gustó, no llegan a recoger el recuerdo que tengo en mi mente.  Además, desde allí nos asomamos para ver el Arrecife de las Sirenas, desde el mirador de las Sirenas, que es espectacular, y como no… los acantilados que desde allí puedes apreciar. Creo que éste me resultó una de las zonas más bonitas de las que hemos visto.

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Para acabar nuestra ruta decidimos parar en la playa  allí cerquita a tomar el solecito y descansar.

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NUESTRAS VACACIONES EN ALMERÍA- I

¡Ya estamos de vuelta!

Nuestro viaje a Almería llegó a su fin, aunque por suerte seguimos de vacaciones. Nuestro destino de este año llegó a nosotros casi por casualidad y ha resultado una verdadera maravilla. He de decir  que no recuerdo haber pasado tanto calor desde hace mucho tiempo (y eso que en Córdoba ya hace bastante) pero a pesar de todo han sido unos días fantásticos.

A medida que íbamos acercándonos a Almería pudimos observar del cambio de paisaje, ya que éste se iba volviendo cada vez más árido y desértico. Parecía que de pronto nos hubiéramos trasladado al lejano oeste. Unas vistas preciosas desde la carretera. Ya a la entrada de la ciudad, desde lo alto, pudimos ver la Alcazaba y el cerro de San Cristobal, que los días posteriores veríamos también desde la espalda de nuestro hotel.

Nuestro primer contacto con Almería fue la Plaza Flores, donde teníamos el alojamiento, en el hotel  Torreluz. Una placita que nos permitía tener a mano toda la zona del centro y así poder conocer la parte más antigua de la ciudad.

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Así, recién llegados, nos cambiamos rápidamente y nos fuimos a disfrutar de la playita. Ya que llegábamos a mediodía, decidimos ir a comer directamente a uno de los chiringuitos de la Playa de El Zapillo. La terraza del mar fue el lugar en el que acabamos, en el que disfrutamos de una comida bastante rica aunque nos pareció algo caro la verdad.

La tarde la pasamos allí mismo en la playa, disfrutando del solecito y refrescándonos ya que el calor era bastante sofocante ese día.

A la mañana siguiente, ya más descansados y con ganas de disfrutar a tope de Almería, pensamos en dar un paseo para conocer la ciudad y algunos de los lugares que habíamos leído como recomendación.

Así, comenzamos nuestro recorrido para llegar a la Puerta  Purchena, pasando por la Iglesia de Santiago. Justo en Puerta Purchena vimos la Casa de las mariposas, que es uno de los edificios más significativos de Almería, con su forma circular al frente y las mariposas que lo decoran y le dan nombre. En esta misma zona están los Refugios de la Guerra civil Española, que nos hemos quedado con las ganas de visitar porque no había sitio libre hasta el 15 de agosto ¡qué mala suerte!

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Continuamos bajando por el Paseo de Almería, repleto de tiendas y negocios y muy transitado además.  En una de las calles cercanas al paseo paramos un momento a ver la fachada del Mercado Central.  A Vera le llamaron la atención las estatuas de  hombrecitos sentados.

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De ahí cruzamos hasta la Rambla Obispo orberá y continuamos bajando hasta encontrar la Avenida Federico García Lorca. El paseo por esta avenida es imprescindible con sus plantas a los lados, las flores aportando tanto color y variedad a la rambla, sus fuentes y al fondo… la vista del mar con la amplitud de la Plaza de las velas y su obelisco. Además, en toda la rambla puedes encontrar entretenimiento para los más pequeños. Vera aprovechó para montarse en los balancines que encontramos por el camino, experimentar con todo aquello que tenía a su alcance, esconderse detrás de los lápices, hacer equilibrio por los bordes de las fuentes, etc Además, casi al final de la avenida, a la derecha vimos el conocido Chalet Montañés, que es el museo de arte de Doña Pakyta, aunque no llegamos a entrar.

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Desde allí, cruzamos la avenida para encontrarnos con el famoso Cable inglés que se encuentra en la Playa de las Almadrabillas. Era un antiguo cargadero de mineral que unía con la estación de ferrocarril. Es uno de los elementos más representativos de la arquitectura de hierro de Almería. Vera se lo pasó pipa saltando y corriendo por la zona al ser tan amplia y agradable para pasear.

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Cerca del Cable Inglés, en el muelle, nos llamó la atención un conjunto de columnas que pudimos ver después que era un monumento que representaba a los 142 almerienses que estuvieron presos en los campos de concentración de Mauthausen y Gusen, en Austria, y que no sobrevivieron. Por ello, se han levantado 142 columnas en conmemoriación de cada uno de ellos, siendo el monumento a la Tolerancia.

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Continuamos nuestro paseo uniendo con el Parque Nicolás Salmerón, en el que encontramos una figura del Indalo famoso de Almería. Este parque se encuentra entre el puerto y la zona más céntrica de la ciudad. Nos gustó mucho, aunque he de decir que el calor empezó a agobiarnos un poco y pasamos bien rápido por este parque. Desde ahí, continuamos hasta llegar a la Catedral, la cual fuimos bordeando hasta encontrarnos con la fachada principal y un montón de palmeras a su alrededor.

Por último, pasamos por el convento de las Puras, pero no nos paramos más. Esa misma noche, buscando un lugar para cenar, llegamos hasta la Plaza de la Constitución o Plaza Vieja, donde se encuentra el ayuntamiento y a mí personalmente me pareció uno de los lugares más bonitos para visitar de noche. Su luz en el centro, iluminando el monumento a los Mártires de la Libertad y los soportales que abrazan la plaza con su luz mucho más tenue me pareció un lugar mágico y con mucho encanto.

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Por cierto, para los que no lo sepais, Almería es un lugar de TAPAS, en la mayoría de los sitios al pedir cualquier bebida te ofrecen alguna tapa, pero tengo que recomendaros un lugar estupendo de tapas para cenar. Se trata del restaurante La Tahona, en la Plaza Vieja. Un lugar pequeñito, muy bonito y con las mejores tapas que he probado en estos días. Además, ofrecen tapas vegetarianas. Muy muy muy recomendable. Nosotros hemos repetido allí.

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Y con esto… nuestra visita a la parte más histórica y cultural de Almería. Continuaré contándoos otras partes de nuestro viaje a Almería- Cabo de gata.

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La vuelta

Las emociones nos hacen sentirnos vivos, tan vivos que a veces duele. Algo se mete fuerte dentro de ti y (como ya he repetido una y mil veces) no se va jamás.
Las sensaciones, por suerte, siguen vivas para siempre, a modo de recuerdo, pero incluso cuando la mente empieza a nublarse algo sigue haciendo latir tu corazón. Solo que no siempre nos conformamos con el recuerdo, y hacemos todo lo posible para que “il ritorno” se produzca cuanto antes. Podría decir que contaría tantas cosas… pero mentiría, no quiero hacerlo y no voy a hacerlo, porque no sería justo reducir a unas cuantas palabras tantos momentos. Solo añadir que cuanto más rápido se balancean los momentos por agujas que irremediablemente avanzan sin tregua, más intenso se vuelve TODO.
Como describir días que no acaban nunca, un sol que se tiñe anaranjado para hacer brillar las miradas, o ganas de que cada segundo dure para siempre.
No sería sincera si no dijera que tuve miedo antes de subir al avión… pero una vez más la casualidad, las ganas me llevaron hasta una ciudad que hace ya unos años me enamoró. Una ciudad que dejó una huella imposible de borrar… Intentar descubrir una Florencia nueva, y ver que las cosas no han cambiado tanto, que hay cosas que permanecen y que de un modo u otro me ha gustado encontrarlas…
Cerrar los ojos y decirte a ti misma que NO… que no quieres que se acabe ahí, y prometer una vuelta. Sentir que vuelvo cargada, pero no solo de kilos en la maleta, sino de energía, sentimientos, ideas, motivos… Y aunque reconozco que no fui capaz de aguantar las lágrimas, pude despedirme con una sonrisa, naranja (siempre)