Gente…

felpa roja.jpg“Pero entonces bailaban por las calles como peonzas enloquecidas,
y yo vacilaba tras ellos como he estado haciendo toda mi vida mientras sigo a la gente que me interesa, porque la única gente que me interesa es la que está loca, la gente que está loca por vivir, loca por hablar, loca por salvarse, con ganas de todo al mismo tiempo, la gente que nunca bosteza ni habla de lugares comunes, sino que arde, arde como fabulosos cohetes amarillos explotando igual que arañas entre las estrellas.” 

“En el camino”. Jack Kerouac.
Escuchando:  “Wicked Game” Chris Isaak

La posibilidad de encontrarnos…

“¿Sabíais que la mayor parte del cosmos está vacía?. Fijaros, si nos soltaran al azar en medio del cosmos, la probabilidad de encontrarnos sobre un planeta sería prácticamente nula.
¿Quereis saber cuál es?,  una entre mil millones de millones de millones. En la vida cotidiana esa probabilidad es despreciable , y mira, aquí estamos tres de los afortunados merendando juntos…”

J. Medem

Lo que deja de flotar…

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Y de pronto un día, con las manos en los bolsillos, encuentras la respuesta al final de todo o el principio de la nada, así como el que no quiere la cosa…
Todo lo demás continúa flotando en el aire… 
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“Un faro quieto
nada sería
guía, mientras
no deje de girar
no es la luz
lo que importa en verdad
son los 12 segundos
   de oscuridad”
12 segundos de oscuridad. Jorge Drexler 

Regalo para mi Amigo Invisible…

Aquella mañana sus vueltas en la cama, con ese estrepitoso sonido de fondo, no aparecieron. En mitad de un sueño cualquiera, de un anónimo martes, abrió los ojos y sin un porqué en su cabeza, dio un salto de la cama. El día anunciaba frío, y sin embargo caminaba descalzo por su casa, con seguridad en sus pasos. Miró el reloj, las 9.20, y volviendo la vista hacia la ventana pudo ver a lo lejos las huellas blancas de un avión reciente. Y en ese momento un pálpito… una sensación de nerviosismo, pero placentera al mismo tiempo, invadió su estómago.do_not_drink_and_drive_by_tokiaru.jpg
Como su rutina diaria marcaba acudió al trabajo, papeles y papeles lo esperaban ansiosos encima de una mesa con olor a mueble nuevo. A las 11.00 salió hacia la cafetería, con la intención de calentar sus dedos con una buena taza de café, y como siempre se dirigió a la mesa del fondo, junto a las cristaleras. Sin embargo, ese día alguien con zapatos rojos y melena suelta ocupaba su lugar. Ese alguien había invadido su lugar, había cambiado en tan solo un segundo sus rutinas, y quizás sin él saberlo, había roto todos sus esquemas.
Con su taza en la mano, hizo el amago de volverse y tomarlo en la propia barra del bar, sin embargo, de nuevo esa sensación de desasosiego hizo que girara rápidamente y se dirigiera hasta ella. Y como en una escena de película en blanco y negro, no pudo hacer otra cosa que sostenerle la mirada, y así como dos extraños que se conocen de toda la vida surgió la conversación, las risas y las miradas reflejadas en el cristal. Ella le contó que había llegado ese día a la ciudad, por poco tiempo, en el avión de las 9.20 de la mañana, había sentido el frio helando sus manos, y había decidido tomar algo para refugiarse de éste. Fue así como él entendió que esa sensación que lo había tirado de la cama tenía nombre: se llamaba J, o así al menos había firmado en la servilleta que dejó bajo un cenicero, en el que tan solo quedó “un cigarro mojado…”.
La buscó, por toda la ciudad, por todas las esquinas, tras los escaparates de todas las librerías, en los bancos de cada plaza, pero el único rastro que obtuvo de ella fue la estela blanca de aquel avión de tarde… que como una estrella fugaz no solo había marcado su vida,  sino que había hecho realidad un sueño, pero había desparecido.
….
Ha pasado mucho tiempo, quizás demasiado desde la última vez que se prometió a sí mismo no pensar en ella, y ahí está sentado delante de su mesa de escritorio, con la ventana frente a él… con la ilusión de mirar al cielo para  perderse en el rastro de todos los aviones…
….
En aquella servilleta, gastada por el tiempo, una única frase: “mira al cielo siempre que puedas, seguramente haya alguien que al mismo tiempo que tú, se pierda en la huella blanca de un avión”
Y de fondo, girando y girando aquella canción, que consumió el único cigarro que compartieron…

fugacidad…

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La fugacidad de los momentos que llamamos “casualidades” es directamente proporcional a la duración del sabor de un chicle de melón.

Es breve, si durara más nos daría tiempo a cerrar la boca de asombro.
Es intenso, sino no lo recordaríamos cada vez que cerramos los ojos para ir a dormir.
-Sí,  más de una vez me he tapado los ojos, diciéndome a mí misma,que aquello debe suceder a la de tres… solo  a la de tres… y contar

1
2
3
… 
Me encantan las casualidades 
Y en aquella estación conté…
Foto: Estación de Arezzo (Italia) 
Escuchando Eels “I need some sleep”

¿Y tú, eres vivo o normal?…

“…¡A qué tentación, a qué extremos nos conduce la lucidez!¿Vamos a desertar de ella para refugiarnos en la inconsciencia?.Cualquiera puede salvarse por medio del sueño, cualquiera tiene genio mientras duerme: no hay diferencias entre los sueños de un carnicero y los de un poeta. El día nos quita los dones que la noche nos dispensa. Sólo el loco posee el privilegio de pasar sin roces de la existencia nocturna a a diurna: no hay distinción alguna entre sus sueños y sus vigilias.
Es el loco que hay en nosotros el que nos obliga a la aventura; si nos abandona, estamos perdidos: todo depende de él, incluso nuestra vida vegetativa; es él quien nos invita a respirar, quien nos fuerza a ello, y es también quien empuja a la sangre a pasearse por nuestras venas. ¡ Si se retira, nos quedamos solos! NO se puede ser normal y vivo a la vez…” 
La tentación de existir. Ciorán

Desvaríos…

Noviembre se escapa escurridizo,y deja
tras de sí, una alfombra blanca en la que quedarán grabadas para siempre Five_Seconds_Before_The_Sunset_by_Rilsir.jpg
las palabras que se dijeron en aquel portal,  
las caricias que sellaron pactos eternos,
las cerezas… que se quedaron en el límite
los encuentros y las despedidas,
las respuestas encontradas al otro lado del cristal
en un día de lluvia, de olor a tierra mojada, de deseos  incontrolables.
Van quedando atrás las huellas de “días extraños”, y mágicos,
las tardes en una baranda de terraza, y de fondo el silbido de un tren tras otro
un viaje que empieza para unos y muere para otros.
¿Hasta dónde crecerá aquel árbol?
¿Llegará más alto que el vuelo de cualquiera de mis sueños?

Imagen: Five seconds before.
Rilsir

Escuchando…

calle sintra.jpg“Pienso que estar por afuera,
no es como estar por las calles
y caminar aunque llueva para buscarte esta tarde
aunque yo sepa de sobra que nunca llamas
y que has quedado casi un año en un desván deshabitado
Como hiciste en septiembre cada vez que yo salia
tus escapadas al cielo, tus vacaciones de lo nuestro
Como en los años noventa
todo eran telediarios, informativos contrastados,
muchas versiones de algo, reducidas a cenizas,
son los problemas de siempre
aunque no quieras mirarme
vas  atener que escucharme
no me consuelo con poco, vas a tener que estirarte
no consigo contenerme
voy a tener que romperte 
Son estos días, los que me sacan de quicio
colas llenas de personas esperando en las paradas
y me dirijo y te persigo, y te espío, sin sentido”
Iván Ferreiro
 Gracias a Moi por esta canción que me llegó a través de él, en unos de esos viajes que nunca se olvidan.
Foto: Sintra. (Lisboa) Puente de Diciembre 2006
Y con música, algo más de Andrés Judak  que bien sé que se alegrará al ver su música llegar a otros. ¿Alguien se anima a perderse en sus letras?

El hueco de la escalera…

Y mira tú… que a veces una sueña con saltar, y dar un paso más hacia la espiral, y tantas ganas… y todo para que luego, en uno de tus sueños de medianoche sientas que caes por el hueco de una vieja escalera, y basta eso para despertar agarrándote a la cama, con los ojos y la espalda húmedos.
Claro… porque cuando sueñas dormido nadie te sonríe en alemán, ni te sube por las escaleras sobre unos esquís, enganchada a su cuello. Sabes que en tu sueño, quizás el trineo te caiga encima, y cuando abras los ojos nadie estará allí, y todo será blanco, o negro…  Por eso yo prefiero soñar despierta, dibujar el sueño a mi antojo, y pensar que cuando los ojos se abran, será azul, solo azul.
 Y mientras tanto bandejas de turrón, bolitas de coco, y una pila de dulces sobre una bandeja que con los años se queja, como tu estómago el día 26, que gruñe con rabia, acordándose del rojo trepador de balcones…
Y con todo eso, las ganas siempre de serguir creyendo en la magia, en la casualidad,
Querer “creer” que si miras por la ventanilla y haces un dibujo con tu dedo en el cristal helado, el siguiente que coja tu asiento lo repasará con su dedo, y sonreirá… y pensará lo que tu, ¡cómo me gusta el frío!.<img align="right" alt="El hueco de la escalera…” border=”0″ data-mce-src=”http://mientrasvivimos.blogomundo.com/wp-content/uploads/DSCN7111.JPG” height=”254″ src=”http://mientrasvivimos.blogomundo.com/wp-content/uploads/DSCN7111.JPG” width=”190″ />
Pasarás al lado de un coche y alguien dentro tarareará la letra de esa canción que te viene rondando la cabeza desde ayer, y quien sabe si su vida dará tantas vueltas como la tuya, o como la de aquella chica morena, de cinta en la cabeza, camisa blanca y corbata roja, con la que te cruzas por segunda vez en Madrid un dia cualquiera, y la miras… y te mira, y las dos cerrais la boca con fuerza para esconder la sorpresa, o el gesto de ..¡menuda casualidad!.
Y si te asomas a tu ventana, olor a castañas, cipreses bailando, y unos zapatos que esperan la magia de los reyes magos. O quien sabe,,, las flechas en el asfalto y las paredes, señalando el camino a seguir para encontrarlo, siempre después de haber completado las piezas de su foto, de aquel album de caras desconocidas… o un guiño en el ojo ajeno, de alguien que entendió lo que pasaba por tu cabeza,,,
Se me olvidaba… mientras las fiestas…