Un libro que comienza asi…

“Al principio no hay más que eso: un agujero enorme sin nada alrededor. Y cosas que forman parte de lo solo que te has quedado. Y gente que mira en tu corazón igual que policias registrando una maleta. Al principio sabes que tienes que saltar , pero no sabes desde dónde hasta dónde. Y todos los sitios a los que entras son sitios que están vacíos. Y descubres demasiado pronto que cada cosa que pierdes te convierte en una persona distinta” 
 contiene frases como…
“Si lo haces, si crees TODO lo que te diga, es posible que aún estemos a tiempo de salvarnos”
“Cuando una cosa es la VERDAD, el resto es una cosa por la que no merece la pena preguntarse”
“Ya se lo contaré luego, cuando hayamos llegado a la parte de Tailandia, el sitio donde viven las personas que han sido capaces de confiar en sus sueños. Las personas que descubren lo triste que puede ser encontrar todo aquello que han estado buscando”
y termina así…
” Y ahora tengo que dejarles. El barco se ha quedado vacío y yo estoy deseando llegar a casa. Porque puede que allí encuentre todo lo que he estado buscando. O tal vez no. Pero bueno,,, a veces pasa; a veces, un sitio al que nunca llegaste puede ser el mejor sitio en el que hayas estado”
 solo puede ser un gran libro. Un libro que se agarra dentro de ti y ya nunca más se suelta.
“Dónde crees que vas y quién te crees que eres”. Benjamín Prado (un libro que me ha tenido atrapada durante dos días)

Tantas cosas…

Hay canciones hechas para navegarhada.jpg
por las tuberías oxidadas de las casas,
para desgastar el viejo album de fotos
o para ser escritas en servilletas de bar de carretera.
Hay momentos creados para soñar,
Para quemar recuerdos con olor a cerilla
Para desarmar las piezas de un puzzle
O elevar castillos en la arena.
Hay escenas que desearías haber vivido en tu propia vida
Y otras que apenas las sientes llegar, cierras los ojos para que pasen,
Rápido, para hacerte la despistada y evitar un mayor contacto
Hay escenas en las que uno se siente cómodo, aunque aún no hayan llegado.

Y es que hay tantas cosas
Colchones sin nombre y grata compañía,
Sábanas que acarician pieles ajenas,
Almohadas cargadas de pensamientos nocturnos, cómplices… cobijo de secretos.
Ventanas al muro de ladrillo, al olor a sal, al verde más llamativo,
Puentes que cruzan, otros que esperan al otro lado,
Llamadas perdidas, teléfonos sin descolgar,
Palabras al aire, mensajes por descifrar.
Oscuro y claro, in y des-, par o impar, causalidad y casualidad.
Deseos difíciles de frenar al pie de un portal mojado,
Pieles erizadas con cada copo de nieve,
Mentiras y verdades dando forma a una vida.
Todo lo que hay… lo que puedo ver…

Esas personas

A menudo esas personas permanecen reflejadas en las letras del nuevo libro que te acompaña, se visten de negro, piensan azul, y viajan en autobuses rojos…

En ocasiones sonríes y te sonrien, y los tejados celosos amenazan con caer, sin embargo, cuando todo anuncia un caos cercano, aviones de papel sobrevuelan tu cabeza, llevándose a su paso la mitad de tus recuerdos, y es entonces, cuando una vez más llega la amnesia.

Esas personas…, las que caminan pensando en todo pero perdidos en la nada, que se paran de golpe si uno de estos aviones aterriza en sus pies, lo miran, se agachan, y guardan éste en su bolsillo izquierdo. Aquellas personas que creen que detrás de ese instante hay algo más que un soñador intentando tocar el cielo con su estilo de principiante en papiroflexia…

Los que estamos de este lado seguiremos tropezando con ese escalón en mal estado, pero nunca esto supondrá un obstáculo…

Divergencia

Encontrar, no es siempre sinónimo de permanencia.
A veces encontrar puede estar más cerca de la bifurcación

bifurcación

  • desvío, ramal, cruce, ramificación, derivación, divergencia, escisión, separación, división
  •  

Imprevisible

Habría deseado un tiempo de “imprevisibles” momentos…
ahora ya no es antes…
“Crece la hierba en el primer cajón
de la estación de primavera
hoy nos esperan besos a traición
y ruidos de ventanas abiertas…”
Crece la hierba. Q. G 

Letras para tardes des-teinadas

“Sé que tú
no quisiste hacerme daño
y tampoco
quisimos aprender a odiarnos.

Sé que yo
me porté como un imbécil
dentro de
un armario cerrado.
Soy un lago
de baladas profundas
como muertos
con sombreros de copa
soy la noche
de desiertos fríos
y no soy nada
si no es contigo.
Y aún sigo
y aún sigo
escondido en tu equipaje.
Y aún sigo
y aún sigo
buscando amor
en el fondo de los ceniceros
en el fondo de los ceniceros.
Sé que tú
no quisiste herirme
porque tú
eres la duda que más quiero.
Estoy aquí
estoy aquí
a tu lado.
Y estás aquí
en el lado bueno
de mi vida.”

Duncan dhu “balada” 
 Recogiendo letras que permanecieron adormecidas en el baúl…
hasta hoy

A medianoche…

El estado de “insomnio”. Aquel que te mantiene tumbado durante horas observando la nada, con la mirada perdida. Un estado en el cual los minutos se alargan hasta el extremo, de no poder frenarlos más. Giras la cabeza y miras la hora, como si de pronto en una de esas miradas furtivas, Morfeo entrara por una ventana cerrada para salvarte.
Una de las cosas positivas de estos tiempos que flotan, es que casi siempre hay alguien que se encuentra como tú, en cualquier otra cama, y con otro techo atrapa-miradas. Y a veces, producto de la casualidad, te acuerdas, y puede que se acuerde, para compartir ese momento enviando un mensaje que te hace sobresaltar, y salir de esa conversación contigo misma.
Y de pronto unes ideas y palabras, y se te ocurre algo sobre lo que escribir, intentas capturar enIMG_0442.jpg tu mente esas imágenes y una escena que podrías describir como si la hubieras vivido, sin embargo, algo en ti te recuerda que mañana volverás a estar ante una hoja en blanco, con una memoria que va perdiendo algunas de estas fotografías en el transcurso de una noche, o bien con el sonido del horrible despertador, igual que el día que soñaste en el trayecto Madrid-Talavera en un regional medio vacío y ventanillas rayadas. Coges un lápiz y casi a oscuras haces algunas anotaciones en el reverso de la portada del libro que te espera, solo unas palabras sueltas que puedan ayudarte a recordar, a revivir,  sientes frio, y  es justo eso lo que te trae a la mente las palabras de Benjamín Prado diciéndote  “la distancia es azul, yo soy lo único que hay entre tú y este frio”.
Las respuestas a preguntas que aún no conoces encuentran su sitio en el insomnio, y te dices, cuanto de importante tienen las  preguntas, y la respuestas,… qué va primero y qué después… y si tan necesarias son ambas. Pero es cierto que a menudo preguntamos, y (nos) hacemos preguntas, visibles o enmascaradas, siempre en una eterna búsqueda. Pero no creo que todos seamos iguales en eso… supongo que hay personas que aceptan una respuesta sin buscar más, sin dar más vueltas a todo. Otros en cambio, buscamos sin parar, desasosegados, curiosos,  intranquilos, con la permanente sensación de que hay algo más, de que mañana puedes encontrar algo más de lo que ya conoces o tienes, que te hará vibrar, que te hará sentirte viva. Es esto lo que nos lleva a leer entre lineas, a querer saber más de todo lo que encontramos, buscamos lineas azules en renglones grises, encontramos señales al menos una vez al día, de vez en cuando esos “pálpitos” que te hacen sonreir, pensando “lo sabía”,   esas coincidencias al hablar, y las respuestas de otros, que te asombran tanto que solo puedes contestar “idem”… claro, que ese idem no todo el mundo lo entiende. No todos saben, que idem es más que cuatro letras y una palabra. Es mucho más, es decir todo sin poner palabras de más, simple, sencillo, breve, pero cargado de emociones e importancia. Idem es sentir que en ese momento los pensamientos de la otra persona están muy cerca de los tuyos, es saber que es un momento con química. Y si te paras a pensar, ¿cómo surgió esa palabra? ¿cómo llegó hasta ti?… quizás a través de una vieja película que marcó tu vida, que te hizo sentir y llorar tanto que no pudiste arrancarla de dentro, y aún sigue viva en tí. Es la suma de la esencia de las cosas importantes, que en su dia te hicieron feliz, te hicieron creer en los pequeños espacios de felicidad con forma de nota en un libro, dedicatoria en un cd, una fotografía… aquellas cosas que quedaron latentes bajo tu piel, y nunca te abandonan.

Hasta que los ojos se van cerrando y el sueño te vence…

Escuchando Laura Veirs “Where gravity is dead”

Último vals

Se recogió el pelo como entonces, dejando su cuello a la vista de todas las velas que poco a poco van consumiéndose… Abrió sus brazos y comenzó a girar… como siempre, como entonces… cuando era él quien recogía el tacto de su piel para llevarla, para hacerla volar en esa misma habitación. Cerró los ojos para volverlo a ver, para olvidar el frío de sus talones, olvidar la sequedad de un suelo que cruje. Las hojas del calendario fueron cayendo, una a una, tres a tres, como las cuentas de un collar roto, pero silenciosas… como las hojas de un árbol melancólico buscando un invierno más frío,… como su pelo, con cada vuelta, con cada giro… con cada parpadeo, y una sonrisa a la nada Y al final… es la soledad con labios rojos y abanico negro la que aplaude… rindiéndose ante ese último vals…

En el andén

Tarde de trenes, de andenes que quedan atrás, cabezas en el cristal, y miradas perdidas en un paisaje que no se deja atrapar. 
Tarde de Cortazar en la otra orilla y Dostoievski en sus noches blancas, y de fondo unas voces susurrando Rosa gris, Siempre… en su tributo a Duncan dhu, hasta que llegue el sonido a Salitre
Todos juntos acompañando a una tarde en el coche 2 de cualquier tren… uno de esos que viene y va, como yo, como tú… invitándome a adelantar las manecillas del reloj para estar allí cuanto antes, en el sur…